3 de marzo de 2014

Si quieres crítica, al Carnaval de Cádiz


Poco se ha salvado de la feroz y divertidísima crítica de los gaditanos en su Carnaval. Este año, ha habido para todos. Se ha cantado contra los recortes en Educación y Sanidad, la Ley del aborto, la corrupción y sus caras políticas, la entrega de las armas de ETA, la reforma laboral, la polémica Ley de seguridad ciudadana, la Casa Real, la sumisión de España al Gobierno alemán…, además de numerosos asuntos más suyos, relativos a Andalucía o a Cádiz. Y también hubo bromas más mundanas, como las relacionadas con el vídeo de Olvido Hormigos, y no precisamente el del salto de trampolín. Pero como decía, han ido al cuello. Los chirigoteros tenían material y parece que no saben lo que es el miedo. Y de vergüenza, mejor ni hablamos.

Con una sonrisa instaurada en la cara, han criticado sin eufemismos al poder político, amparándose en el popular Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas, conocido fuera de Cádiz como «las chirigota» del Teatro Falla. Técnicamente, no todas son chirigotas. Pero eso, ¡qué más da! Lo importante va más allá. Han repartido a todos los que, a su juicio, lo merecían. Que, visto lo visto, son muchos. No se han escudado en la infame excusa de no mezclar política y fiesta. Allí no. Aquí, en cambio, la cosa cambia. Leía estos días reportajes sobre las Fallas, en los que se venía a pedir la vuelta de la crítica a los monumentos valencianos de cartón-piedra. No era una exigencia, era casi una súplica. Y aquí tendríamos que hacer lo mismo. ¿Recuerdan cuando las escenas de las hogueras venían cargadas de crítica, ironía y sarcasmo? ¿Recuerdan cuando rodear una hoguera, leyendo las cartelas y parando en los ninots, era sinónimo de risas y buen humor? Yo también. Recuerdan, por tanto, cuando se «arreaba», bajo el pretexto de la tradición de las Hogueras, a los políticos, a los miembros de la Gestora e incluso a los propios ciudadanos y festeros. Ya poco queda de todo eso. Cada mes de junio resulta más complicado encontrar pellizcos de crítica en los monumentos, una decadencia que pronto tocará fondo. Eso sí, los que se atreven, que son una minoría, acaparan la atención de casi todos. Normal, son bichos raros en gravísimo peligro de extinción.

Y, por el contrario, no vean las risas con las chirigotas. No dejan títere con cabeza, que se dice en estos casos. No pueden imaginar la envidia que sentía estos días mientras escuchaba esa ristra de «zascas» a todo ser viviente: que si a la alcaldesa, a los sindicatos, a la Junta, al Gobierno y a la oposición… Hasta al Santísimo, si se descuidaba. Y aquí, res de res. ¿Para qué vamos a criticar a los que nos mandan, no? ¿Para qué vamos a aprovechar esa ocasión tan nuestra para reprocharles sus errores? Mejor, calladitos… No se vayan a enfadar esos mandamases y nos vayamos a quedar sin subvenciones o nos vayan a exigir más y más permisos –con sus engorrosos papeles añadidos– para montar el mercadillo o la tómbola de turno… Dicen los mal pensados –vete a saber si con razón– que estos motivos, y similares, han limpiado de crítica nuestras hogueras. Sí, de esa crítica que de tanta personalidad vestía a la Fiesta. Y a este ritmo, como pasa en esta bendita ciudad, habrá un día –me da que no muy lejano– en el que la crítica de hogueras solo la recuerden los más viejos del lugar. Síntomas ya hay... 

En Cádiz, entre tanto, siguen a los suyo. Haciendo gala de una libertad que aquí parece perdida hace tiempo. “En el Consejo de Ministros se decidió por unanimidad hacer una chirigota para venir a tu Carnaval. Prometemos divertir, prometemos disfrutar, no sé para qué prometemos si luego no cumplimos ”, cantaba para romper el hielo la chirigota de José Antonio Vera Luque, alma mater de los absolutos protagonistas de esta edición. Representaban al Gobierno de Rajoy, con sus ministros perfectamente caracterizados, y cantaban estribillos como: “Ponme la mano aquí, aquí pónmela un poquito. Ponme la mano aquí y aquí ponme el sobrecito”. Y mucho más… Vean (*), disfruten y olviden rápido, que poco o nada de todo eso se verá por Hogueras.






(*) -> Chirigotas de los ganadores en la final y en la semifinal del concurso de este año. ¡A cuál mejor...!

22 de febrero de 2014

Una «muerte» anunciada

Postigo, Jiménez y Llorens, en un acto reciente en Alicante//Jose Navarro

A nadie escapa la fluida relación entre Mariano Postigo y las redes sociales, donde su presencia es casi continua. Ya sabido su relevo al frente de la Concejalía de Fiestas, Postigo publicó un «tuit» de una noticia cuyo titular recogía una frase de Aitor, defensa del Hércules: «Yo me dedico a trabajar, pero hasta el momento no me da resultados». No sé si fue casualidad, que no lo creo, pero ese mensaje bien puede ser su breve y personal resumen al frente del área. Y es que nadie dijo que el trabajo fuera suficiente… Ya que por falta de horas, seguro que no se ha producido su destitución. Y por reforzar el área de Deportes, tampoco, no nos engañemos. ¿Entonces…?

Igual de notoria que es su afición a las redes sociales, también lo era su falta de «feeling» con los dos presidentes de la Federación de Hogueras con los que ha coincidido en su etapa en Fiestas. Nunca hubo buena relación con Pedro Valera –buen amigo de Llorens– ni posteriormente con Manolo Jiménez –cuñado del citado Llorens–, y de nada sirve poner paños de agua fría en unas heridas que pedían amputación. Así que la salida de Postigo era cuestión de tiempo. Y es que la fiesta del fuego tiene mucho poder en Alicante, por lo que resulta baldío tener el respaldo del resto, como la Semana Santa o los Moros y Cristianos. De hecho, dicen que ahora resulta casi imposible ganar unas elecciones municipales sin contar con el apoyo de los festeros. Y dicen también que la alcaldesa, que cuenta las semanas para volver a ser madre, ya estaba cansada de unas desavenencias que al final le acababan por salpicar. Que si uno le iba con tal y el otro le iba con cual… Así que a pocos sorprende el relevo en Fiestas, era la crónica de una muerte anunciada.

Cuenta Jiménez que al principio la relación no fue mala. Y me da la impresión de que no es así, que incluso antes de poder ser mala ya era peor. Y todo por el apoyo (más o menos velado) que dio el ya exconcejal de Fiestas a la otra candidatura a la Presidencia de la Federación de Hogueras, liderada por José Luis Torres. No gustó, y nunca se acabó de perdonar. Tampoco gustó en la Fiesta que Foguerer Carolinas se llevara el premio especial de las últimas Hogueras, una decisión del jurado con la que también se acabó señalando al entonces edil. Y así, un largo etcétera. Y es que en general, nada gustaba. Ni a uno lo del otro ni al otro lo del uno. En los actos de Hogueras, ya fueran oficiales o simplemente organizados por comisiones, sólo faltaban las apuestas: ¿Se saludarán?, ¿se hablarán?, ¿se evitarán?... Unas preguntas que, sin ánimo de buscar culpables, en poco ayudaban a las Hogueras.

Y en éstas llega «Nino», que para algunos nunca dejó de ser el concejal de Fiestas en la sombra. Él gusta a los implicados: a uno, por raíces familiares, y a otros, por cuestiones de concentración de poder. Llorens ya tiene en sus manos las áreas con mayor peso económico y poder social en Alicante. Y en breve, tendrá el Ayuntamiento a sus pies, con la baja por maternidad de Castedo. ¿No será esto, por tanto, un movimiento con mirada electoral? Como aquel, recuerden, que le ascendió de «teniente de alcalde» a «vicealcalde». Improbable no parece, ¿verdad?

Sea lo que fuere, nos cuentan las partes que éste era el golpe de efecto que necesitaba Alicante. Los problemas se acabaron. El deporte, ya lo tenemos solucionado. Las fiestas, por el camino correcto. Las relaciones personales, de una calidad inmejorable. ¿Y la ciudad? ¿Cómo tenemos la ciudad?

10 de febrero de 2014

Alicante 2013: AVE, CAM, TRAM y otras pinceladas

La memoria de este 2013 que se escribe ya en pretérito se asienta sobre tres realidades que ya forman parte de la historia de la ciudad de Alicante, aunque son muchas más las noticias que han modelado doce meses rebosantes en lo informativo. Esos tres hechos, eso sí, coinciden en un aspecto: llegaron tarde, mucho más tarde de lo esperado por los alicantinos.

Cuando la ciudad ya se preparaba para disfrutar de las Hogueras –aunque luego la fiesta pasó a un segundo plano por la trágica muerte del pequeño Aarón–, el AVE llegó a Alicante. Y lo hizo, como es habitual, con años de retraso. En ese primer tren de alta velocidad que procedía de Madrid, viajaba a bordo el príncipe de Asturias, el presidente Rajoy y el molt honorable Alberto Fabra, entre otros. Pero afuera no había pancartas de bienvenida, no, afuera lo que hubo fue una sonora y a la postre polémica protesta, que obligó a los políticos a salir casi derrapando de la remozada estación alicantina una vez concluida la inauguración.



Apenas tres meses después de que la alta velocidad entrara en la ciudad, la controvertida línea 2 del TRAM se puso en marcha. Lo hizo casi tres años después de que las obras finalizaran, obligando a los alicantinos a demostrar una vez más su infinita paciencia. Entonces, allá por septiembre, arrancaba la conexión por tranvía entre San Vicente, la Universidad y Alicante. Empezó despacio, porque el primer día no estuvo exento de polémica. Tal fue así que el protocolario «corte de cinta» se realizó bajo tierra, en la estación de Luceros, fuertemente custodiada por la Policía. Abajo, los habituales: Alberto Fabra, José Císcar, Sonia Castedo y Luisa Pastor, que tuvieron que llegar hasta el centro de Alicante en coche oficial, ya que el viaje inaugural del TRAM se suspendió por las protestas que bloquearon las vías en varios puntos del recorrido.



Aunque para malestar, menos notorio pero más generalizado si cabe, el provocado por la CAM, con sus políticas de gestión y sus dirigentes. Durante meses, decenas de afectados se concentraron semanalmente a las puertas de la sede central, en Óscar Esplá. Por allí, hace poco más de dos inviernos, muchos directivos manejaban a su gusto el futuro de la caja alicantina. Ahora, algunos de ellos cargan con imputaciones por delitos de esos que acarrean años de cárcel. Y más de uno, incluso, ya sabe lo que es pasar una noche entre rejas. Así la CAM, con esos últimos coletazos en los tribunales, monopolizó buena parte de las conversaciones de los alicantinos en este 2013. No es para menos.



Y es que en este año que acabamos de finalizar, los ciudadanos han dejado de metabolizar el malestar provocado por tantos y han mantenido el propósito de exteriorizarlo, compartiéndolo con otras miles y miles de personas. Un hartazgo que también se ha palpado en Alicante. Tanto es así, que la ciudad ha registrado algunas de las manifestaciones más multitudinarias de su historia, aunque un peldaño por debajo de las que se vieron en 2012. Y no ha sido algo esporádico, sino que en decenas de ocasiones, miles de personas se han echado a las calles de la capital para gritar contra las políticas de los Gobiernos de Rajoy y Fabra, contra los recortes y la corrupción, contra el desempleo, los impagos a los dependientes, el copago farmacéutico, las tasas universitarias y judiciales, la nueva ley de Educación de Wert… Y así un interminable etcétera.

Pero este 2013 ha sido mucho más que AVE, TRAM, CAM e indignación social. Mientras la ciudad duda de si Ikea se instalará algún día en Alicante, el plan Rabasa –que contemplaba la construcción de unas 13.000 viviendas– ha acumulado en los últimos meses un varapalo judicial tras otro, anulando el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) el visto bueno dado por el Ayuntamiento años atrás. Y los comerciantes también dudan, pero ellos de si la liberación de horarios ha servido para algo.

Entre tanto, el Gobierno local corta de aquí y de allá para cuadrar el exiguo presupuesto de 2014, todo por esa millonaria deuda que acumulan las arcas públicas y que ha obligado a la alcaldesa Castedo a ceder el control de las cuentas municipales al Ministerio de Hacienda. Las Hogueras, por su parte, encaran este año sabiendo que las mascletàs tendrán una nueva ubicación, y es que la fuente de Luceros ya no aguanta más. Es lógico, la combinación es insuperable: materiales deficientes y una conservación aún peor.

En este 2013, Alicante también dijo adiós a dos personajes irreemplazables. El primero, Enrique Cerdán Tato, ha sido historia viva de la ciudad, ejerciendo durante décadas de cronista oficial, mientras que el segundo, Arcadi Blasco, dejó su impronta en la capital a través de reconocidos monumentos repartidos por sus calles, como el homenaje a la Constitución Española. Unas calles que muchos jóvenes alicantinos ya no pueden transitar a diario, y es que se han visto obligados a dejar atrás a sus familias y amigos para buscar alguna oportunidad laboral lejos de España. Y todo porque la ciudad que les vio nacer, siguiendo la estela del conjunto del país, ha duplicado su número de desempleados desde el inicio de la crisis, allá por 2008.

En estos doce meses, vemos que Alicante ha sonreído y se ha indignado, aunque no sé si por igual. E incluso ha sido protagonista de la actualidad nacional. Pocos medios fueron ajenos al paso por los juzgados de los dos últimos alcaldes de la ciudad, Luis Díaz Alperi y Sonia Castedo, o de que la «contrata del siglo» (la millonaria recogida de basuras y limpieza viaria) fuera a manos del siempre protagonista Enrique Ortiz, que también cuenta con asuntos pendientes con la Justicia y que el pasado verano tuvo que sortear la acusación del amaño de partidos vertida contra el Hércules por el obstinado presidente de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), Javier Tebas. Los blanquiazules, eso no cambia, mantienen el nivel de finales de 2012, ahí siguen coqueteando en exceso con la parte baja de la tabla. Aunque peores fueron las noticias que llegaron desde el Lucentum, que tras años de gloria en el baloncesto nacional no pudo evitar caer al fondo del pozo en este 2013. Pero sin desprenderse de la millonaria deuda que deberán pagar poco a poco los alicantinos y que se arrastra por el mal hacer de los gestores que han pasado por el club en los últimos años.

Y para combinar las luces con las sombras, María José San Román devolvió a su ciudad a la élite de la gastronomía. Fue en el epílogo de este 2013, consiguiendo una estrella Michelin para su «Monastrell». La chef, alicantina de adopción, presume de ser embajadora del azafrán y del aceite de oliva. Falta por ver si incluirá las setas entre sus productos predilectos ahora que están tan de moda en la ciudad de Alicante. Veremos.


*Balance del año 2013 en Alicante para el Anuario de la Asociación de la Prensa de Alicante (APA)

23 de enero de 2014

Rosell marca el camino a los imputados



Políticos imputados, tomen nota: Sandro Rosell ha dimitido. "Mi etapa aquí ha terminado". Con estas palabras, el hasta hoy presidente del FC Barcelona ha hecho pública su decisión de apartarse del club por el «caso Neymar», en el que se investiga el fichaje del jugador brasileño. El dirigente catalán, con su paso a un lado, deja al frente de la institución a uno de sus escuderos, Josep Maria Bartomeu. Pero, para los menos futboleros, no crean que el señor Rosell ha sido condenado por "distraer" dinero en el fichaje del «crack» brasileño... De hecho, ¡Rosell aún no está ni imputado! Por ahora, el juez Ruz ha admitido a trámite la querella interpuesta por un socio del Barcelona por el fichaje de Neymar, atendiendo a la posibilidad de "una simulación contractual". Sin embargo, el magistrado de la Audiencia Nacional ha asegurado que, por el momento, no es "urgente" citar a declarar al querellado. Pese a todo, Rosell ha dimitido. Se ha ido. Y no, no por ello hay que erigirle ningún monumento ni organizar un acto de agradecimiento público, pero su actitud sí podría servir como ejemplo para tantos y tantos políticos de nuestro entorno que, pese a estar ya imputados, se agarran al sillón y ni se plantean dejar el cargo, al menos de manera temporal hasta que el proceso judicial que les mantiene imputados llegue a su fin. Se escudan, como hemos oído repetidamente, en una presunción de inocencia tan manoseada que ya la pobre ni sabe dónde quedó la ética que también se presuponía a todo representante público.

Rosell, al contrario que los citados políticos [cada uno que ponga el nombre que más rabia le dé], no ocupa un cargo en un organismo público, aunque sí ha sido durante más de tres años el máximo mandatario de una institución (deportiva) de relevancia mundial. Pero él, consciente de la trascendencia del caso, ha sabido retirarse a tiempo, haciendo gala al menos de cierta honestidad, sin aferrarse al cargo como si le fuera la vida en ello. ¿A qué espera alguno de nuestros políticos para dar ese mismo paso? No será por candidatos, no... En la Comunidad, se cuentan por decenas los políticos que, estando en activo, se encuentran imputados por algún delito vinculado a la corrupción. ¿Y cuántos han dimitido? Déjenlo... A ellos, parece ser, sí les va la vida en el cargo.

20 de enero de 2014

¡Vendidos!

Un instante de tensión entre comité y trabajadores, anoche // Carlos Rodríguez 

"¡Pero, ¿qué quieren?! ¡No entiendo qué quieren!". Varias voces del comité de empresa no salían anoche de su asombro cuando la mayoría de los trabajadores concentrados a las puertas de UTE Alicante rechazaron de raíz, sin titubeos de por medio, el acuerdo "in extremis" firmado entre las dos partes protagonistas del conflicto laboral: comité y empresa. No fue sencillo alcanzar ese pacto de mínimos, en que, resumiendo, se aplazaba la huelga un mes con el objetivo de ganar algo de tiempo para continuar la negociación del convenio, a partir de ahora eso sí con la presencia de las altas esferas del Ayuntamiento de Alicante, con Castedo al frente.

Pero no sólo el comité se mostraba sorprendido por el transcurrir de los hechos, sino también los trabajadores, recelosos de todo y de todos. Los ánimos anoche, en el Pla de la Vallonga, se fueron calentando por momentos, mitigando en algunos instantes la sensación de frío intenso que presentaba la noche. Desde el principio, el alrededor de doscientos afectados demostraron su escasa confianza en sus representantes, a los que llegaron a acusar de estar traicionándoles. ¿Estáis para defendernos a nosotros o para defender la postura de la empresa y del Ayuntamiento?, se preguntaban algunos de los reunidos. También hubo insultos, incluso algún amago de ir más allá de los reproches dialécticos. Mientras, el amplio despliegue policial presenciaba los hechos con actitud relajada y cierto asombro. No era para menos.

Y es que nadie entendía nada. El comité, desbordado por los acontecimientos, ya no sabía de qué parte estaba; y los trabajadores querían huelga sí o sí. En esta tesitura, resultó complicado llegar a un acuerdo necesario. Los representantes sindicales intentaron recurrir a cuestiones legales a las que no atendían los empleados de la concesionaria de la limpieza en la ciudad. Que "si esta reunión no es una asamblea",  que "si no podéis votar porque no están todos los compañeros"... Al final, la firmeza se impuso a los argumentos y sólo los servicios mínimos pudieron salir a la calle. Bueno, salieron más vehículos de los estipulados por el Consell, dando lugar al instante más tenso de la noche. "Nos estáis mintiendo y tomando por tontos", "sois unos vendidos", salpicadas por graves insultos, fueron algunas de las acusaciones que recibieron los miembros del comité, que se pasaron la noche yendo y viniendo a improvisadas reuniones internas. Escondiéndose, decían algunos, visto lo caldeado que estaba el ambiente afuera. "¡No puede ser que cada vez que salga alguien del comité os echéis sobre él y no le permitáis ni dar explicaciones", se intentó mediar sin excesivo éxito.

Con el paso de la noche, y ya con los servicios mínimos en faena y los vehículos excedentes de vuelta a las instalaciones, la calma fue haciéndose hueco. Veremos hasta cuándo... Mientras se deciden, voy a por el coche para tirar la basura. Y es que algunos alicantinos (los del centro, por ejemplo) tenemos la "isla" de contenedores más cercana a exactamente 1,9 kilómetros de nuestra casa. A un paseíto, vamos.


5 de noviembre de 2013

Asociaciones sin rumbo



 
Aunque lo que lean a continuación les pueda parecer producto de su imaginación, no se equivoquen. Todo es más que real. Prometido.

Y es que ocho, OCHO, asociaciones de vecinos de Alicante han presentado una queja al Síndic de Greuges ante el continuo incumplimiento de las ordenanzas municipales de "consumo de alcohol masivo". Vamos, que se posicionan contra el exitoso "tardeo", que ha conseguido devolver la vida a la zona centro de Alicante, que languidecía en los últimos años hacia no sé muy bien dónde. Pues en estas, viendo que el ambiente renace en el centro tradicional, varios colectivos vecinales han salido de su habitual letargo denunciando la "actitud disciplente" de las concejalías de Seguridad y Ocupación de la Vía Pública. Traduciendo, critican la dejadez municipal.

No discuto que exista un exceso de veladores en la calle Castaños y adyacentes, que cada día dificulta más el tránsito de los peatones por la zona, ni que algunos de los habituales se excedan con el tono a la hora de pasárselo bien... De acuerdo, que se controle y se haga cumplir la "ley". Pero me parece surrealista que ocho asociaciones de vecinos se sientan agraviadas por el "tardeo" y más que califiquen como "consumo incontrolado de alcohol en las calles y plazas" lo que principalmente ocurre cada sábado, durante poco más de dos horas, en la Plaza del las Flores. ¿Pero ocho colectivos? Además del implicado -Centro Tradicional-, otros siete se suben al carro no sé muy bien con qué propósito. ¿De cuáles hablamos? Veamos. Las asociaciones vecinales (que no los vecinos) de Ciudad de Asís, Ciudad Elegida, San Gabriel, La Florida, San Blas, Gran Vía Sur y Virgen del Remedio parece que se sienten más que perjudicadas por el "tardeo", cuando el barrio más cercado se encuentra a varios kilómetros de distancia del Mercado Central y de la calle Castaños.

No me creo que estos colectivos no tengan otras cuestiones más importantes en las que ocupar su tiempo, basta con echar un rato por cada una de las citadas zonas para certificar que arrastran problemas mucho más graves que el "tardeo" de la zona centro. De locos, tú. Y estaría bien que esta generosidad entre asociaciones también se dejara ver en otros momentos, como cuando se discuten los cambios de trazado de las líneas de autobuses, por ejemplo.

Pero esta firma colectiva, con siete agrupaciones que nada se les ha perdido en el centro, no hace más que radiografiar la degeneración del tejido asociativo de la ciudad. Otra muestra más, aunque habrá otras en breve. Seguro.