27 de febrero de 2008

En pleno debate, ¡a reflexionar!

«Somos lo que soñamos ser y ese sueño no es tanto una meta como una energía. Cada día es una crisálida, cada día alumbra una metamorfosis. Caemos, nos levantamos. Cada día la vida empieza de nuevo. La vida es un acto de resistencia y de reexistencia; vivimos, revivimos. Pero todo se sostiene en la memoria. Somos lo que recordamos, la memoria es nuestro hogar nómada. Como las plantas o las aves emigrantes, los recuerdos tienen la estrategia de la luz. Van hacia adelante, a la manera del remero que se desplaza de espaldas para ver mejor.Hay un dolor parecido al dolor de muelas, a la pérdida física, y es perder algún recuerdo que queremos. Esas fotos imprescindibles en el álbum de la vida.Por eso, hay una clase de melancolía que no atrapa, sino que nutre la libertad. En esa melancolía como espuma en las olas, se alzan los sueños».

23 de febrero de 2008

Nos buscan

Javier Pérez de Albéniz habla del Periodismo. ¿Bien? No, claro. Últimamente resulta mucho más sencillo criticar a la profesión, a los profesionales, a todo lo que lleva implícito esta impronta. Qué pena.

Así que os dejo con el artículo. Prefiero que leáis El Descodificador a una defensa personal de la profesión (no tengo el mejor día para esos menesteres... No sé si es una señal o qué es). Reflexionaré.

¿Dónde están los periodistas?

"Los perros de circo saltan cuando su entrenador chasquea el látigo. Pero el perro realmente bien entrenado es el que da una voltereta cuando no hay látigo", George Orwell.

El periodismo agoniza. Los periodistas doblan el espinazo ante las grandes empresas de comunicación y los partidos políticos. La independencia es una utopía, la información libre, una ilusión. Y los redactores, articulistas y reporteros, simples voceros a sueldo de un grupo mediático o una ideología política.

Nunca las empresas de comunicación han ganado tanto dinero y han tenido tanto poder, jamás los periodistas han tenido sueldos tan jugosos. Sin embargo, la profesión se encuentra sumergida en una crisis histórica. Una crisis de conducta, de moral, de ética, de neutralidad. El último ejemplo de esta degradación es la gestión de la información electoral y del famoso debate televisado.

Una lectora me preguntaba en un mensaje: «¿Por qué tienen que elegir los partidos quién les modera? ¿Por qué son ellos, los partidos, quienes establecen el temario y la forma (de los debates)? ¿Dónde están los periodistas de este país?».

Muchos, dando volteretas. Y sin necesidad de escuchar el chasqueo del látigo. Es decir, recogiendo la propaganda que les dan los partidos y vendiéndonosla como información. Un ejemplo: ¿Saben ustedes cómo se genera la información que vemos en televisión sobre los mítines electorales? Pues con las imágenes que los propios partidos proporcionan. Es decir, que no son las televisiones las que graban los mítines. Son los partidos quienes montan sus propios equipos móviles de televisión: instalan sus cámaras donde les interesa, hacen la realización que les conviene, y después envían las imágenes a las cadenas, en ocasiones en tiempo real. Ese regalito envenenado tiene un nombre: «señal realizada».

Para garantizarse que esas imágenes sean la base de la información emitida, y evitar que se les acuse de censura o excesivo control, suelen permitir la entrada de una cámara por cadena. Las cámaras de todas las cadenas se han de instalar obligatoriamente en una zona, el «corralito», de donde no pueden moverse. Una zona que, evidentemente, no permite tomar grandes planos y obliga a las televisiones a utilizar la «señal realizada» que se les facilita.

Los periodistas de verdad se quejan: están en manos de los partidos, de la propaganda. Los jefes, sin embargo, no dicen ni pío: las cadenas se ahorran verdaderas fortunas en equipos, desplazamientos, transmisiones… De esta forma pueden cubrir todos los mítines de la campaña (hoy León, mañana Cádiz, pasado Canarias) con unos costes mínimos.

La solución, bien sencilla, pasaría por adoptar el modelo estadounidense. Un acuerdo entre cadenas para organizarse, compartir los gastos y poder generar ellas mismas unas imágenes de los mítines que compartirían. Al margen de los partidos.

Una alternativa interesante, que devolvería a los medios informativos parte de su independencia. Pero me temo que inviable: piensen que en el primer semestre del pasado año Antena 3, por poner un ejemplo, «sólo» obtuvo un beneficio neto de 115,7 millones de euros. ¡Como para tirar el dinero comprando independencia!

¿El resto de la jornada? Sobredosis política. A las diez de la noche Zapatero era entrevistado por Piqueras en Telecinco. En Antena 3, Matías Prats interrumpía el informativo para presentar a Solbes y Pizarro, que debatirían inmediatamente después. En Canal +, el Atlético de Madrid se jugaba la vida contra el Bolton.

El sentido común me suplicaba que viese al Atlético. Pero el sentido profesional me obligaba a zapear. Muy pronto comprendí que dejar de ver a Forlán para ver a ZP (¿zetapear?) era una pérdida de tiempo: el presidente parecía muy superior intelectualmente a Piqueras. Así que imaginen como estuvo Piqueras.

Lo de Solbes y Pizarro, sin embargo, tenía más morbo. Un morbo que desapareció muy pronto debido al torbellino de cifras y a la superioridad de Solbes, que tuerto pero tranquilo dio un auténtico repaso a un Pizarro inseguro y nervioso. ¿Éste es el gran fichaje del PP? Sí, como lo fueron «Tren» Valencia, Bogdanovic o Gamarra en el Atlético. O Freddy Rincón, Prosinecki o Woodgate en el Madrid.
Poco más que añadir. Estamos dentro de una espiral muy peligrosa. Nosotros veremos hacia dónde queremos llevar nuestra profesión, aquélla que es (fue ya para algunos) nuestra vocación.

22 de febrero de 2008

Reflejo de la sociedad

«La España de charanga y pandereta/[…]/de espíritu burlón y alma inquieta». Quién mejor que el sevillano Antonio Machado para definir lo que somos. Podemos estar más o menos de acuerdo con esta definición, compartirla o discrepar, aplaudirla o disentir… Ahora, los hechos, hechos son, aunque a veces interesaría que no lo fueran.

TVE está buscando al próximo artista que ¿represente?, defienda, a España en el próximo Festival de Eurovisión. (Aún estáis a tiempo, sólo hace falta ser español, residente en España desde hace al menos dos años y presentar un tema inédito. Y carecer de sentido del ridículo, añado). A lo que íbamos, el ente nacional se ha asociado con una de las redes sociales más importantes, myspace, con el objetivo de «ofrecer la alternativa de optar al festival a todos los grupos pequeños y nuevos talentos sociales». Qué corazón. Luego dirán de TVE... Pero no nos la merecemos, somos demasiado cretinos para ellos.

Desde la organización aseguran que «no hay límites de estilo, edad, idioma o número de componentes». Porque lo «aseguran»… que, de lo contrario, no me lo creería. El artista, no se me ocurría otra palabra (pido disculpas), que encabeza la lista, a las 21.30 del 22 de febrero, es Rodolfo Chiquilicuatre. Un grande. Chiquilicuatre -además de derrochar talento por, casi, todos los poros de su cuerpo- es el alter ego de David Fernández, actor del programa «Buenafuente» de La Sexta. Un actor metido a cantante, ¿por qué no? Si hay analfabetos que ejercen de periodistas… ¡Bah, que me desvío! Sin ser cantante, sin saber cantar, sin tener ni… de música acumula 59.691 (20.000 más que su principal perseguidor, La Casa Azul). Algún sociólogo aburrido, que ve pasar las horas desde el despacho de la universidad en la que invierte su tiempo, debería hacer algo. No sé, un estudio sobre este fenómeno, algo. Hay veces que no sé si somos borregos, o algo peor.

Las cinco canciones más votadas, junto a cinco temas seleccionados por un comité de expertos, pasarán a una final. Ahí los espectadores elegirán por teléfono y SMS (dinero, dinero… para no dar la felicidad, que espíritu cautivador derrochas) al sufridor (representante, perdón) español en Eurovisión.

Serbia nos espera… Espera ver cómo hacemos el ridículo, un año más. Y ya van…

19 de febrero de 2008

Mi sueño, hecho realidad


¿Hay algo más emocionante que cumplir un sueño? Siempre, pero con mayor razón hoy, pienso que no. Estoy convencida, vamos. Satisfacer una inquietud personal es una bocanada de aire fresco, un rincón que se rellena con dosis eternas de felicidad.

La vida existe gracias a los sueños. Sin ellos, qué sería de nosotros. Hoy, 19 de febrero de 2008, he visto cómo se cumplía uno.
¡¡Gracias!!

15 de febrero de 2008

¿Buscas hipocresía? Pregunta en los medios


Hipocresía. Este adjetivo resulta perfecto para definir a los medios (casi sin excepción). ¿Qué fue antes la hipocresía o las empresas de comunicación? ¿El huevo o la gallina? Da la impresión que dicho calificativo está creado para ellas, en exclusiva.

Me explico. Coges un periódico, al azar, lees el editorial en cuestión y en un alto porcentaje de ocasiones observas cómo defienden los derechos de las personas y de los trabajadores. Qué menos, ¿no? ¿O sí? ¿Debemos predicar con aquello que defendemos? ¿Pueden los medios canalizar la opinión de miles de persona y luego, de puertas a dentro, hacer suyas esas actuaciones que tanto critican?

Ejemplos, miles. Es obvio que un diario de información general denuncie prácticas donde se vulneran los derechos de las mujeres. Qué idílico. Sin embargo, sólo hay cuatro casos en España de cabeceras que no admiten anuncios de prostitución. Una de ellas, Avui, desde este mes. Millás, en su ejercicio de la libertad, ya dijo en marzo del pasado año que «ni siquiera aquellos que en sus editoriales condenan el comercio del sexo han renunciado a los beneficios de la prostitución». ¿Podíamos tildar esta actitud de los medios como hipócrita? Si no hay suficiente, vamos a por más ejemplos.

Cualquier medio de comunicación está en la obligación moral de defender los derechos de los trabajadores. Lógico. Por tanto, es sencillo encontrar artículos de opinión (editoriales, sin lugar a dudas) donde se denuncian los «contratos basura», a las empresas de trabajo temporal, las políticas de un gobierno (o del otro) por no fomentar el empleo decente. Qué sublime alegato. Pero, entonces, ¿por qué los periodistas es uno de los gremios que cuentan con peores condiciones laborales? ¿Qué hay de los horarios dignos? ¿Y de la explotación de los becarios? ¡Ah, no! Perdón. Mil perdones. Con lo generosos que son los medios dando la oportunidad a un joven estudiante de curtirse en la calle…

Las generalizaciones no son buenas, nunca. Pero sí efectivas. No dispongo del espacio necesario para hablar de cada medio en cuestión. Que se den ellos por aludidos.

Así que, como vemos, la hipocresía está ahí. Me atrevo a decir que en cada página. Podemos abrir los ojos o cerrarlos. Allá cada uno.

14 de febrero de 2008

«Love is in the air»

Ya llegó. Y pronto pasará. El «Día de los Enamorados» nos atrapa hoy a todos. Estemos o no enamorados. Podamos o no celebrarlo. Eso da igual. El amor se siente, se nota, se percibe, algunos hasta juran que lo ven. Las emisoras, los periódicos, las televisiones, los centros comerciales… Nadie escapa a la fuerza de atracción del santo del amor.

El pasado agosto, en 2007, leí un artículo de opinión que me cautivó. No sé muy bien por qué. Pero, cuando concluí su lectura, me quedé con una sensación extraña. Me hizo pensar. Opté por conservarlo y recuperarlo hoy, medio año después, en el «Día de los Enamorados».

«Amor mío que estás en los cielos», a primera vista, parece un alegato femenino, pero hay algo más. O un manual de uso, pero tampoco. Habla de los hombres, de lo que buscamos las mujeres en ellos hoy, que no ayer. Y finaliza con una plegaria tan directa, romántica como universal. Allá va.

[...]Amor mío que estás en los cielos, baja de la nube y entérate de una vez de que te he escogido para que los días sean mejores contigo que sin ti, para que construyamos no tu reino ni el mío, sino un espacio compartido en el que refugiarnos juntos. No me permitas caer en la tentación de soñar con el cuento de hadas y, a cambio, ayúdame a sentir que un minuto puede contener la eternidad. Dame alegría para que el aliento de la risa nos libre del maldito miedo que paraliza. Y no te limites a quererme, dímelo. Dímelo hasta que te quedes sin voz, porque lo que se calla acaba por desvanecerse.[...]

Todos sabemos que hoy es San Valentín, que estamos a 14 de febrero y que los enamorados lo están (o lo demuestran) durante esta jornada más aún. Pero, ¿por qué todos los 14 de febrero se celebra «San Valentín, el Día de los Enamorados»? Hay muchas teorías… Aunque ésta es, parece ser, la que cuenta con más adeptos. Nos situamos en Roma, año 270 d.C. Por aquel entonces, el emperador Claudio II emitió un edicto que prohibía el matrimonio. Se pensaba que los hombres casados eran peores soldados. El obispo Valentín comenzó a casar a los enamorados en secreto, hasta que el emperador tuvo noticia de este hecho. Claudio trató de convertir a Valentín a la religión de los dioses romanos, pero el religioso se negó, lo que le costó la condena a muerte. Dicha sentencia tuvo que ejecutarla el oficial Asterius. Éste quiso poner a prueba a Valentín y le preguntó si sería capaz de devolver la vista a una de sus hijas (ciega de nacimiento). El sacerdote aceptó y obró el milagro. Valentín, posteriormente, se enamoró de la chica y, la víspera de su ejecución, envió a su enamorada una carta de despedida. San Valentín fue condenado y su pena se llevó a cabo en tres fases: maltrato físico, lapidación y decapitación. Murió ejecutado el 14 de febrero. Y hasta hoy, «Día de los Enamorados».

La prensa, hoy, muy dada a festejar estas fechas y hacer periodismo de sociedad, recoge informaciones tan variadas como curiosas. He aquí un breve resumen.

El amor no es sólo bioquímica, por José Antonio Marina