30 de marzo de 2009

Alicante y su "otro yo" histórico

«En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares». Así rezaba el último parte de guerra dictado por Franco, fechado el 1 de abril de 1939. Pero, antes de lanzar el triunfalista manifiesto, el bando franquista tuvo que ocupar la ciudad de Alicante. Último refugio de los republicanos que llegaron a los muelles del Puerto con la esperanza del exilio, y que –en su mayoría– sólo pudieron encontrar el irrevocable final a un sueño imposible.

Sin embargo, a día de hoy, poco o nada rememora esos angustiosos e históricos días en la ciudad. Más bien, todo lo contrario. Y eso que propuestas hay sobre la mesa. En 2009, setenta años después del final de la Guerra, muchos vestigios franquistas se mantienen, sin motivo ni razón. Aparcando, por un instante, la retirada de símbolos antidemocráticos, no encuentro ningún argumento para negar un monumento que recuerde el final de la contienda entre iguales. Sin abrir heridas, pero sin olvidar a los humillados.

Alicante, quiera o no, entró en la historia al ser testigo de los últimos días de la Guerra Civil. Pero aquí nadie quiere recordar esa fecha, histórica pese a quien pese. Más allá de monumentos a los caídos por un bando u otro –porque en la guerra no hay buenos o malos, sino vencedores y vencidos–, qué menos que recordar la agonía de la República, aquí, en Alicante. Y, sobre todo, honrar a un hombre que salvó del cautiverio seguro y de la posible muerte a más de 2.700 personas. Nuestro «muro» con el Mediterráneo permitió la gesta del «Stanbrook», ése barco de bandera británica capitaneado por Dickson que se convirtió en un «símbolo heroico y dramático de la evacuación final», en palabras del historiador Juan Martínez Leal. ¿Y qué? ¿Alguna institución se acuerda? Espero y confío en el talante de la «nueva» alcaldesa. El tiempo, supongo, me quitará la razón. O no. Ya, algunas firmas autorizadas muestran su escepticismo hacia Castedo… Veremos.

Pero, Alicante vio mucho más. Aquí murió fusilado José Antonio Primo de Rivera. Aquí fallecieron 313 personas, consecuencia del ataque al Mercado Central que algunos historiadores equiparan al Bombardeo de Guernica… La Guerra pasó, y buena huella dejó, en Alicante.

En fin. Toda la crónica de la contienda, y mucho más, se recoge en un suplemento meritorio y recomendable. Tal vez, una de las publicaciones más dignas de Información en los últimos años. «1939, la guerra acaba en Alicante. Crónica de los últimos días de la contienda civil en la provincia, último objetivo militar de Franco» recopila documentos e imágenes inéditas de un gran valor histórico. En total, casi medio centenar de páginas. La lectura no es rápida, pero sí obligada.

¿En manos de quién estamos?

Las cabezas pensantes no dejan de sorprendernos con las rompedoras propuestas que idean para salir de la actual coyuntura económica. Vamos, de la crisis. Ésa que tanto daño está haciendo a las empresas de comunicación.

La última «solución» viene de la mano de El País. Los gestores han pensado que la mejor forma de aumentar los ingresos es subir 10 céntimos el precio de cada ejemplar. Tal vez, no es la «mejor forma» sino la solución «menos innovadora».

Si vendemos «x» diarios a 1,10 euros y obtenemos 1,10x… Ahora, subimos el precio 10 céntimos y vendemos «x» diarios a 1,20 euros… Total, 1,20x. Pura lógica.

Sin embargo, no hay más que echar un rápido vistazo a los últimos datos de difusión del periódico y la lógica aplastante deja de serlo para convertirse en una idea facilona y propia de bobos. Y encima, estrategia a la que acude por segunda vez en menos de un año. Al final, se convierte en un parche y no en un verdadero remedio frente a la crisis.

El OJD dice que el descenso de ventas en lo que llevamos de 2009 son espectaculares. En enero, en comparación con 2008, pasa de 452.893 ejemplares vendidos a 400.174, un descenso de 52,719. Mientras, en febrero las cifras no fueron nada halagüeñas, al bajar de 483.377 ventas hasta las 430.177, un retroceso de 53.200 diarios. Malas cifras, que serán peores en los próximos meses.

No sería mejor ir más allá. Darle una vuelta, dos o tres, al producto. Buscar soluciones originales, rompedoras y que, de verdad, inviten al ciudadano a ir hasta el quiosco a comprar la prensa…

Si subir el precio del periódico es la propuesta que ofrece el diario El País para salir de la grave crisis en la que está inmersa… Mal vamos.

24 de marzo de 2009

Toma nota, Rajoy

Gallardón, Aguirre, Rato, Feijóo… La auténtica renovación de la derecha la propone Almodóvar en “La concejala antropófaga”. Un corto, protagonizado por Carmen Machi, donde se recupera el espíritu más trasgresor del director manchego.

Y manos a la obra se ha puesto el Molt Honorable. Pese al estigma de inaccesible que le persigue, promovido por aquéllos que tanto le envidian, el presidente Camps ha querido dar un golpe sobre la mesa y demostrar que a “sentido del humor” no le gana ni el más cachondo del lugar, manejando la tercera acepción del vocablo. Así, se anuncia su presencia en la Universidad Miguel Hernández la tarde del próximo 27 de marzo. O eso extraigo de la información facilitada por de la Licenciatura en Antropología Social y Cultural, coorganizador de la actividad:

Los estudiantes y profesores de la Licenciatura en Antropología Social y Cultural en colaboración con el Vicerrectorado de Estudiantes y Extensión Universitaria y la Delegación de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de Elche han organizado un ciclo de cine y antropología.

El próximo viernes día 27 de marzo, a las 19 horas, en el Aula 0.5 del Edificio Altabix del Campus de Elche, se proyectará la película "El Traje", con presentación a cargo de su protagonista. (He aquí la presencia de Don Paco).

Espero que os animéis puesto que en esta ocasión contamos con un invitado de excepción y un punto de vista muy diferente al que estamos acostumbrados. (¡Cuánta razón!).

Esperamos contar con vuestra presencia y participación ya que es una buena oportunidad para aprender a ver las cosas con un enfoque distinto. (¡Y tanto!).

23 de marzo de 2009

Por un futuro mejor

Una jornadas aceptables en el fondo, pero con carencias en la forma. Así resumo el programa de las IV Jornadas de Periodismo UMH. Dicen en Marketing que «tan importante es tener un buen producto como saber venderlo»... Y ahí, creo, reside el fallo capital de estas jornadas. Puede haber charlas interesantes, pero… ¿dónde está el gancho? Porque no consigo dar con él.

Primero, veamos la visión oficial. Bajo el título «Reinventar los medios locales», los próximos 29 y 30 de abril, se presenta este foro que pretende analizar la respuesta de los medios locales a la profunda crisis que sufre el sector de la comunicación. Dos jornadas en las que se trata de avanzar en el futuro de los diarios impresos, el valor del periodismo de proximidad, los retos de la información televisiva y el estatus del periodista como profesional.

Bueno, como siempre, la teoría parece excitante: en unas horas, desde Elche, se busca dibujar el mañana de la profesión, seguro que con trazos precisos. Pero… ¿qué hay de la práctica? ¿Quién viene? Echando un vistazo somero al programa, me faltan nombres de referencia mediática. Todos sabemos que, por norma, no son más que «caras» o «marcas», pero es innegable que venden, mucho y bien. A veces, incluso, son profesionales de incuestionable prestigio, capaces de analizar la realidad como el mejor.

Recuerdo que en las primeras jornadas, con el lastre de abrir la veda, estuvieron Martínez Soler y Pedro Blanco. Al año siguiente, se alcanzó un nivel exquisito con la presencia de Calaf –tal vez la periodista con mayor prestigio profesional que ha acudido a la UMH hasta la fecha-. Y en las últimas jornadas, seguramente la más mediática, Pedro Barthe y Sergio Sauca, como principales voces.

¿Y este año? En la jornada inaugural, veo a jóvenes realidades (Beriain y Borja Ventura) y una mesa con callo en el oficio, que se salva de la quema, con Gil, Esteban y Ortiz. Y poco más, sobre todo si obviamos compromisos socio-políticos y hombres de despacho.

El jueves, cierre del foro, tres charlas y a casa. Antes de disfrutar del puente del 1 de Mayo, para celebrar el Día del Trabajador, reunión de explotadores con licencia (y no me refiero a la concesión para TDT, eso otro día). Además, mesa de apellidos rimbombantes (Meier, Kalterbrunner y Kraus) y la esperada aparición de Mario Tascón, sobre el que recae el peso de las Jornadas. Y, llegados aquí, YA.

Incluso así, con la escasez de personajes atractivos, reconozco que la elección del leitmotiv es apropiada. La combinación «medio local» y «crisis» es una apuesta segura. Más aún en esta época y en un lugar como Alicante. Aquí, guste o no, satisfaga o no las ambiciones personales, la mayoría de los estudiantes de Periodismo que tengan la fortuna de encontrar hueco en la profesión acabarán en un medio de ámbito local o, como mucho, provincial. Así que, exponer los problemas que acechan a la profesión y buscar hipotéticas soluciones puede ser un ejercicio práctico e incluso divertido. Sin embargo, si queremos ir más allá, el crecimiento de las Jornadas debe ir de la mano del reconocimiento externo, y éste se cimenta por norma en el impacto mediático. Al final todo se reduce a lo mismo.

¿Qué hacer? ¿Cómo poder relacionar a un periodista admirado con el lema de las jornadas? Por no ser absoluta en la afirmación, una inmensa mayoría de las actuales «caras bonitas» comenzaron en medios locales, aunque ahora ya estén en el «supuesto» cenit de la profesión. Pensad en nombres… ¡ya veréis! Así, además, muchos alumnos podrían compartir una charla con un referente, un profesional que, nacido en un medio pequeño, haya alcanzado metas más «ambiciosas».

Admito que el análisis puede resultar inflexible, e intransigente, pero en realidad sólo va acorde con la exigencia que se marcó años ha esta universidad. Sin embargo, y después de testar varias opiniones, creo que mi juicio puede ser uno de los más benévolos. Imagino, al fin y al cabo, que las jornadas están pensadas para los estudiantes... Así que su opinión –más o menos fanática–, primero, debe respetar el trabajo de los organizadores, y a continuación tenerse en cuenta para futuras actividades.

Eso sí, agradezco, y no se cómo mostrar cuánto, que no se haya caído en el recurso fácil y manido. La falta de originalidad actual también se refleja en los congresos, jornadas y foros que se celebran en estas fechas. Da la impresión que no hay vida más allá del Periodismo Digital.

20 de marzo de 2009

De frente

El dinero procedente de los paraísos fiscales tendrá total impunidad en España si los evasores lo invierten en deuda pública. Además de no tributar al fisco, un Real Decreto suprimirá la obligación de declarar la identidad de los titulares, el país de procedencia y el importe de los rendimientos.

Así arrancaba una noticia en la que «caí» hace un par de día por casualidad. Sin embargo, su lectura me elevó un poco más la indignación que últimamente provoca la lectura de los periódicos. La crisis afecta a todos, el patrimonio se reduce, pero nunca en la misma proporción. Pero, ¿cómo puede ser que las propias medidas gubernamentales favorezcan el «blanqueamiento» del capital llegado desde paraísos fiscales?

Y todo porque en Moncloa se está elaborando un proyecto de Real Decreto que elimina la obligación de que las entidades financieras tengan que declarar la identidad de los titulares de Deuda Pública (o privada) de no residentes, su país de procedencia y el importe de los rendimientos.

Es obvio que el Gobierno se siente casi obligado a colocar la emisión de deuda pública para financiar así el déficit público, que crece a un ritmo vertiginoso. Pero los errores económicos, ¿por qué los deben pagar los de siempre? Intuyo que el ciudadano de a pie debe mirar estas medidas con total incredulidad. Por no ir más allá. Indignado, enrabietado…

Luego se escuchan críticas al sistema norteamericano por permitir que se paguen primas multimillonarias a ejecutivos de la aseguradora AIG, rescatada de la quiebra por la inversión del gobierno de Obama. Ahí, guste o no, existe un contrato previo entre empresa y trabajador... Pero, aquí, ¿qué hay? Apuesto que vergüenza la justa.

13 de marzo de 2009

Una niña con zapatos nuevos

Crisis, fusión, manipulación, absorción, elecciones, Justicia, ética... son algunos de los temas que han centrado la actualidad de este rincón en los últimos tiempos. Hoy, sin embargo, me permito la licencia de dejar la más «rabiosa actualidad» a un lado y dejarme llevar. Resulta difícil explicarlo, porque, a veces, las palabras no alcanzan para expresar un sentimiento, la emoción de un sueño cumplido. Y éste es el caso. Por fin, he podido visitar una rotativa. Un deseo que persigo desde hace muchos años –no sabría cuantificarlo– y que hoy, hace apenas tres horas, he convertido en realidad. De esta forma, he corroborado que en ocasiones las ilusiones son algo más que simples quimeras.

La visita a Localprint ha sido cuasi milagrosa, consiguiendo que rejuveneciera y volviera a enfundarme el traje de una niña, con los ojos vidriosos y expectante ante cada descubrimiento. Y, parte de la responsabilidad se la debo achacar al jefe de Producción de la rotativa, Eduardo Soler… un verdadero «crack». Como estudiantes, estamos acostumbrado a explicaciones para salir del paso, escuetas y superficiales. Sin embargo, Eduardo ha demostrado cómo ser un gran anfitrión.

Así, con todos estos ingredientes, he vivido una experiencia genial, aunque también irrepetible. Esa inocencia exhibida se pierde tras la primera vez. Es ley de vida. Hoy, todo era nuevo, y fascinante a la vez: la rotativa, los rollos de papel, la cimentación, las planchas, el láser, la luz, las coordenadas, los encartes… y así hasta el más mínimo detalle. Y el ruido. Ese ritmo, variable en el tiempo, que te transporta a otro mundo. Sólo nos ha faltado mancharnos la mano con tinta… para, como dicen los veteranos, llegar algún día a ser buenos periodistas… ¡Qué lástima!

Más allá de las cuentas pendientes, ahora, el reloj marca las tres y cuarto de la mañana. Buena hora para dormir. Sin embargo, no se dónde está el sueño. La emoción, debe ser, aún le gana la partida. La satisfacción se mezcla con las ganas por nuevos retos. Aunque, todo sea dicho, el próximo es un imposible disfrazado de ilusión. Algún día -a esto sí que no me atrevo a ponerle fecha- espero estar presente en la reunión de Primera de un periódico... El tiempo dirá.

Y, por último, cómo no, un sentido agradecimiento a los organizadores de esta esperada actividad. (Llegados a este punto, que los aludidos se pongan la merecida medalla). No todos los días se cumple un sueño. Así que: ¡Gracias! Ojalá, esta visita sea sólo el punto de partida de un engranaje que ya va cogiendo forma.

PD.: Un análisis más pormenorizado, técnico y con mayor perspectiva periodística, en breve, AQUÍ.