3 de febrero de 2009

Aquí... «Vale todo»


¿Es lícito falsear la realidad para que un medio de comunicación rival haga el ridículo? Esta es la pregunta que formula la versión digital de ElPaís a sus lectores. Entre las respuestas, de todo, como en botica.

La polémica surgió la pasada semana cuando apareció en Internet un video en el que el Gran Wyoming vejaba a una becaria de su programa (El Intermedio) por no realizar bien su trabajo. Pronto surgió la pregunta del millón: ¿Es un montaje para dar publicidad al espacio televisivo? La cadena Intereconomía, rauda, se hizo eco de la polémica y emitió el pasado sábado el video en «Más se perdió en Cuba».

Haciendo un poco de historia y recordando el duro enfrentamiento que mantiene La Sexta y el canal Intereconomía… todo era posible. Y más aún viendo las televisiones protagonistas de la polémica, que precisamente no destacan por su rigor y seriedad informativa.

El desenlace se hizo público ayer en el programa del Gran Wyoming, que curiosamente batió récords de audiencia. Casualidad, vamos. Ahora, conocidos los detalles de la historia, se abre un debate ético (¿Todo vale por audiencia?) y muestra un caso de falta de profesionalidad (¿Dónde quedó la fórmula de contrastar las fuentes?). No y no.

La Sexta es reincidente en esta peligrosa dinámica de conseguir audiencia a cualquiera precio. Y premios también, con Roures como brazo ejecutor. Para ello, decía, no le importa faltar al respeto a los ciudadanos, utilizando el engaño como arma principal. La gracia, el humor irreverente debe tener unos límites marcados e infranqueables, para que así el consumidor se sienta respetado y no vilipendiado por presuntos profesionales del entretenimiento.

Por su parte, Intereconomía ha demostrado cuál es su manera de proceder. Parece ser que las polémicas imágenes fueron grabadas por el equipo del programa y remitidas por correo electrónico al programa «Más se perdió en Cuba», que emitió las imágenes el pasado sábado como una «exclusiva mundial». Y tanto que la fue. Tanto como que sólo ellos han «picado». ¿Por qué? Ausencia máxima de uno de los principios básicos del Periodismo: contrastar las fuentes. Han quedado retratados.

La última voz de alarma al respecto ha sido obra de Urbaneja, presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, quien ha criticado con dureza la broma de Wyoming porque supone un «desprestigio» de la profesión periodística. Además, Urbaneja ha querido mostrar su «profundo pesar e irritación» por este episodio y por el comportamiento que han tenido «unos y otros», ya que «revela un desprecio y una enorme ignorancia de las reglas de este oficio». Lo ha dicho un hombre.

La severa batalla que mantiene La Sexta e Intereconomía ha rebasado ya las barreras preestablecidas por el sentido común y ha implicado a los usuarios, jugando con la credibilidad de toda una profesión demasiado dañada y que sufre las heridas –la mayoría aún infectadas– de las puyas recibidas en los últimos años.

Consecuencia de la polémica, las justificaciones no se han hecho esperar. «Nuestra intención en estos tiempos en los que algunos medios convierten cualquier rumor en noticia era sólo comprobar los mecanismos de control periodístico que pone en marcha Intereconomía en una filtración anónima de este tipo, que ha sido ninguno», explicaron desde El Intermedio. Mientras, desde Intereconomía esgrimen que «Las imágenes que nos remitieron daban cuenta de un delito, y cuando tienes un delito entre manos no te paras a pensar si es un montaje».

Pues no. Aunque ni los responsables de La Sexta ni los de Intereconomía estén de acuerdo… La audiencia no tiene precio, la sensatez lo impide. Y la profesionalidad, por su parte, disfruta de un prestigio muy sensible. La lucha entre algunas cadenas ha pasado a ser guerras donde la sangre vertida no cuenta, sólo interesa ganar la última batalla y proclamarse vencedor final. Pese a los damnificados. Qué importan las personas. El «Vale todo» está de moda, y no sólo como deporte de contacto.

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