9 de marzo de 2009

¡Juguemos!

Propongo un ejercicio visual. Porque… digamos que mucha «agudeza» tampoco es necesaria tener para alcanzar la solución.

Y todo esto porque hace un rato, al llegar a casa, me he dispuesto para hacer el ritual repaso por los diarios digitales, buscando alguna información de última hora. Y, dado que desde el mediodía había estado prácticamente desconectada, he dado con bastante material noticiable, incluso decente. Eso sí, dejando a un lado, porque ya están al borde de la caducidad, el aniversario de la segunda victoria de Zapatero o la medida de Obama de levantar el veto para investigar con células madre.

Así, desechando, he llegado al culebrón del día. Aunque supongo que algunos se encargarán de mantener esta noticia en sus agendas durante algunas fechas. Tal vez, hasta que den con otra de perfil similar, y que también les satisfaga sus necesidades.

Lo dicho. Una noticia con Garzón como protagonista, y de secundarios: el Supremo y el CGPJ. Tres actores muy presentes últimamente, unos con más pena y otros con cierta gloria.

Dice una de ellas…

Y otra…

¿Fácil, no? Bien, por si acaso… Allá va una pista: Están extraídas de los principales diarios de España.

El TS «rechaza» o «denuncia» // Garzón «cobró» u «ocultó». ¡Cuántas diferencias! Un interesante «juego» de verbos, siempre y cuando no se entre a valorar que ambas manejan la misma información. ¡Pobres lectores!

Bueno. Retomemos el juego: más pistas. ¿Qué importancia dan las citadas cabeceras a dicha noticia?

El primer diario la coloca como una pieza secundaria, en un lugar apartado dentro de la portada digital.

La otra, sin embargo, abre su edición en Internet con esta información…


En fin. Es cierto que cada día estamos rodeados de ejemplos como éste. Incluso mucho más flagrantes. Pero hoy me apetecía destacar cómo se juega con la información, cómo se manipula –en su tercera acepción en la RAE- una misma noticia y cómo, por tanto, el lector –último eslabón de la cadena– recibe según qué datos y con qué propósito.

La solución del «acertijo» es obvia. La primera noticia se publica en [...], mientras que la segunda es obra de [...]. Allá cada uno con la visión de la realidad que da. Curiosamente, Santino, el chimpacé que lanza piedras, sí que ocupa una posición similar en ambas cabeceras...

En una época de grave crisis del sector –más profunda aún que la económica–, sería conveniente que aquéllos que manejan los hilos de la profesión se replantearan algunos principios ignorados en la actualidad. Y que, si se revisaran, podrían dar un empujón necesario al Periodismo. Y, por extensión, a todos los ciudadanos.

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