1 de septiembre de 2008

¿Arrepentirse? ¡Para qué!


Sábado. Nueva York. US Open. David Ferrer pierde ­–inexplicablemente- ante el japonés Kei Nishikori (número tropecientos del mundo).

Minutos antes, cuando el partido pintaba bastos, el jugador de Xàbia gritó: «Mi cabeza está hecha una mierda, está hecha una puta mierda». La jueza se silla le reprochó su actitud y le amonestó. Y aquí llega la parte más primitiva de Ferrer. Esos comentarios que salen de dentro, que no se piensan, que se sienten. Ante la corrección de la jueza, Ferrer espetó: «Es normal. Tú eres una chica. Las chicas no pueden hacer nada, nada».

Ahí quedó reflejado Ferrer. Lamentable su actitud, y más viniendo de él, uno de los jugadores con fama de tener «más educación» del circuito.

Luego, pasado el cabreo, ha pedido disculpas. Pero, ¿de qué vale? El comentario ya está hecho y él ya se ha retratado.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Eso mismo he pensado. Tú puedes pedir perdón, decir que era un calentón, pero es que lo que has dicho, lo piensas...

Asco de machismo.