1 de septiembre de 2008

Se acaba lo bueno, …


… llegan las vacaciones.

A partir de ahora, un mes para preparar al cuerpo de cara a la inminente rutina, la Universidad está a la vuelta de la esquina.

Sin embargo, aunque las clases estén a punto de reiniciarse…

Parece que fue ayer cuando… me preguntaron vía mail desde el periódico si tenía «algo que hacer este verano».

Parece que fue ayer cuando… dije que no, que dejaba mi contrato de «fin de semana» (de sábados más bien) y lo transformaba en uno de prácticas. Y encantada de la vida.

Parece que fue ayer cuando… aquel 1 de julio recordaba todo lo vivido un año atrás. La reunión con el subdirector, las miradas tímidas entre los recién llegados…

Parece que fue ayer cuando… me dijeron que me tocaba «Local», con la consiguiente decepción tanto por mi parte como por la de mis queridos «compis» de deportes (algo que me llenó de orgullo).

Parece que fue ayer cuando… me planteé: «Si ha tocado Local, mejor, así continúas con lo aprendido durante los findes».

Parece que fue ayer cuando… conocí a mi jefe de julio, que apenas había tratado, ya que hasta entonces sólo había intercambiado con él unas palabras instantes antes de partir hacia Almería, allá por abril, con la «familia» de Hogueras.

Parece que fue ayer cuando… agradecí que me tocara Local. La vorágine del día a día, en nada se parece con la vivida en el verano pasado. Era otro mundo.

Parece que fue ayer cuando… comencé a tratar como compañeros a gente que durante años sólo pude leer con admiración: Manolo, Pedro, Beni, Roge…

Parece que fue ayer cuando… subí a la Cara del Moro, andamio arriba, para ser testigo del transcurrir de las obras. Qué experiencia.

Parece que fue ayer cuando… me adelanté con un tema propio, por primera vez, a la competencia. Qué gusto (jeje).

Parece que fue ayer cuando… julio tocaba a su fin, y para despedirlo como se merecía organizamos una interesante cena (una más de las muchas que disfrutamos durante el verano).

Parece que fue ayer cuando… dije «adiós» a Joaquín y «hola» a Jorge. Un cambio que temí en primera instancia. Tonterías mías, pensé días después.

Parece que fue ayer cuando… la rutina diaria cambió de golpe. De hacer «La Dos» y «El escaparate» de forma conjunta con mi compañera y poco más a… ¡buf!... no parar.

Parece que fue ayer cuando… me dieron responsabilidades que, llegué a pensar, me desbordarían en algún momento.

Parece que fue ayer cuando… publiqué ¡por fin! mi primera entrevista en estilo directo en el periódico (y, encima, doble).

Parece que fue ayer cuando… disfruté con el ritmo de una redacción y me sentí, por momentos, parte activa de ella.

Parece que fue ayer cuando… comenzó este verano, pero no, ya han pasado dos meses. ¡Y qué dos meses!

A este periodo de tiempo le ha faltado un nimio detalle: durar un día más. Pero, bueno, será un capricho del destino. ¿Por qué? Fue terminar ayer el contrato y hoy, horas después de salir por la puerta, va Pau Gasol y visita la redacción. ¿Se puede tener peor suerte? No, ¿verdad? Me hubiera gustado estar presente, para qué negarlo. En fin, otra vez será.

6 comentarios:

Miguel Carvajal dijo...

Enhorabuena por ese apasionante verano haciendo y viviendo el periodismo.

Xavier dijo...

Coincido. Enhorabuena por lo vivido y por lo que vendrá. Mucho, seguro.

Carolina Pascual [Atocha] dijo...

Gracias, compañeros.

Anónimo dijo...

A seguir disfrutando que esto acaba de comenzar... y no hay nada mejor que entrar a trabajar sin saber lo que vas a tratar.

Una de las muchas cosas buenas que tiene el periodismo, que evita la monotonía en el trabajo.

Yo me quejo por algunas situaciones que no vienen al caso pero coincido en parece que fue ayer...

Marisol dijo...

Qué diferencias entre tu trabajo y el mío. A la pasión me refiero. Qué suerte tienes.

Anónimo dijo...

Parece que fue ayer cuando no permitías a tus labios emitir esa sonrisa de felicidad por poder trabajar en el mejor diario de la provincia...

Saludos desde London :)