27 de mayo de 2012

Un recuerdo, el que mejor conservo


Una jornada intensa de trabajo, de esas que te dejan sin el suficiente ánimo para visitar la noche alicantina. Un sábado que acaba frente al televisor, con el Iphone en una mano y los votos de Eurovisión de soniquete de fondo. Suena duro, eh… Podía ser peor. Pongo a cargar el móvil, que falta le hace, y cambio la patraña europea, otra más, por una buena música a modo de acompañante espiritual.


Dejo atrás la innecesaria guerra que ha declarado Mercedes Alonso, alcaldesa de Elche, a José Císcar, vicepresidente del Consell, en la carrera por presidir a los populares en la provincia. Paso página, decía, y abro una en blanco. Nada que ver. Mañana, la política devolverá mi testigo a las celebraciones lúdico-festivas, a los actos del Día del Alicantino de Adopción. Bien están para emplear las primeras horas del domingo. Un rato de asueto, una oportunidad para departir con unos y otros, un rato que se agradece como si fuera el último. Nunca se sabe… 


Aprovecho la intimidad de la oscuridad, dibujando una sonrisa sincera al acordarme de él. Él me ha enseñado a disfrutar por las noches, incluso muchas tardes. Él me ha inoculado la disciplina del trabajo en conjunto y la relevancia de las acciones personales. Él me ha quitado el miedo a viajar fuera de España, a disfrutar de otras culturas, de escenarios que ya nunca olvidaré como Roma o Londres. Él me ha invitado a sentir cada caricia, cada mirada. Él me ha mostrado el dulce sabor de los besos. Él me ha permitido sentirme parte de un todo. Él me ha recordado la relativa importancia de cada minuto. Él dice que se marcha, pero bien sabe que nunca se irá. Ya saben, uno siempre está mientras su recuerdo siga presente. 


Gràcies, Pep. Gracias por tenerme delante de la televisión en cada partido, por intrascendente que pareciese para el común de los mortales. Gracias por recalcar hasta la saciedad la importancia del equipo y de cada uno de esos miembros que le dan forma. Gracias por marcar para siempre en el recuerdo el Olímpico romano y el Wembley londinense, con esos cetros europeos que te acabaron por coronar en la historia europea. Gracias por permitir que disfrutáramos de cada pase, de cada roce al balón, de cada apertura de juego, de cada desmarque, de cada cobertura, de cada pausa. Gracias por hacernos valorar cuando Messi, Piqué, Villa o cualquier joven canterano paseaban el escudo tras perpetrar con clase la portería rival. Gracias por subrayar la relativa importancia del fútbol. Gracias por imponer cordura en un universo esquizofrénico. Gracias por hacer que sintamos el orgullo de ser culés. Gracias por toda la obra. Gracias por permitir que la maldita crisis económica y de valores, por momentos, pasara a un reservado segundo plano. Gracias por dejarnos desconectar de la locura que nos arrastra corriente abajo. Gracias por darnos vida. Gracias por hacernos morir de éxtasis. Y vuelve pronto. Ya se te echa en falta... #gràciesPep #gràciespertot #finsavit

1 comentario:

Marisol dijo...

Y gracias por hacer que mi padre llegara a tiempo de ver el maravilloso juego y las victorias que has sabido darnos.Los culés te estamos tremendamente agradecidos.