13 de octubre de 2008

Somos la caña

Un año preparando la regata, millones de euros invertidos, incalculables jornadas de entrenamiento… y apenas 30 kilómetros después del cañonazo de salida de la Volvo Ocean Race va el Telefónica Azul y rompe. ¿Se puede tener peor suerte?

Durante la pasada noche, desde a bordo, Pepe Ribes y Xabi Fernández (en la imagen) han intentado reparar la avería en el sistema de gobernación. Pero nada. Al final se ha optado por entrar a tierra (en Algeciras) y solucionar el problema en el timón.

Con esta decisión, el representante español recibe una penalización de 12 horas. Casi nada. Eso sí, peor era enfrentarse a las 6200 millas con el barco a medio gas.

Un miembro del equipo, me comentaba esta mañana que él fue testigo (casual) de la primera comunicación del Telefónica Azul con la base técnica tras el incidente. Desolación e incredulidad. No podían creerse la rotura antes de salir del Mediterráneo y sin que sucediera nada adverso. «Estos barcos no se pueden probar hasta que no salen de verdad al mar, hasta que no comienza la competición», se justificaba.

En fin. ¡Qué pupas somos! Y a todo esto, los Ericsson (con el 4 mínimamente destacado) han cruzado en cabeza el Estrecho. Suerte la suya.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Parece que ya van remontando...

Hay que ver cómo esta gente es capaz de reparar estas cosas en tan poco tiempo. Y el valor que hay que tener para echarse al mar, en las circunstancias que lo van a hacer.

Sort!!